La ética de Kant


Fuente: Patiño G., Susana, El profesor como transmisor de valores, Editado por el ITESM Campus Monterrey Centro de Valores Eticos, México, 1994 Pág. 77-79


La Etica Kantiana (Siglos XVIII - XIX)

A partir del Renacimiento (siglos XV - XVI ) y hasta finales del siglo XVIII y principios del XIX observamos una nueva etapa de la historia de la Ética.

La ética medieval, teocéntrica y teológica, es desplazada por una ética moderna que se caracteriza por su antropocentrismo, es decir, la tendencia a considerar al hombre como centro de toda manifestación cultural (política, arte, ciencia, moral, etc.). Escobar (1992) ennumera algunas condiciones de la época que ejercieron una influencia decisiva en el pensamiento moderno:

La Ética de Immanuel Kant (1724 -1804) constituye una notable expresión del pensamiento ético moderno y es la que analizaremos en las páginas siguientes. Nacido en Königsberg, Prusia, y educado en los principios del pietismo religioso, Kant mostró una gran preocupación por los asuntos morales. Como señala Bochenski (1983), Kant se dio a la tarea de salvar el espíritu, el saber, la moral y la religión en un mundo invadido por sistemas de pensamiento diversos y antagónicos entre sí como el empirismo, el fideísmo y el escepticismo por mencionar sólo algunos.

Entre su vasta producción mencionaremos dos obras fundamentales de Kant: la "Crítica de la razón pura" y la "Crítica de la razón práctica". En la primera obra que mencionamos, Kant aborda el problema del conocimiento elaborando un sistema teórico sobre el mismo sumamente complejo. En su "Crítica de la razón práctica", se propone descubrir y exponer el principio fundamental de la moralidad con dos objetivos en mente:

La Ética de Kant es formal porque prescinde de elementos empíricos y se funda de manera exclusiva en la razón; se trata de una Etica estrictamente racional.

Kant y el imperativo categórico.

Si la tarea de la Ética consiste en fundamentar la moral; una moral formada por una serie de normas, costumbres y formas de vida que se presentan como obligatorias, en Kant encontramos un elaborado intento por fundamentar las obligaciones morales del hombre, en conceptos de la razón pura, (de aquí la necesidad de hacer referencia a la primera obra mencionada, cuando se intenta exponer la ética kantiana).

La razón pura se expresa por medio de juicios analíticos y juicios sintéticos, nos dice Kant.

El comportamiento moral del hombre no puede encontrar su fundamentación en alguna forma de conocimiento que tenga que ver con la razón pura, puesto que no es posible acceder a ello por juicios analíticos o explicativos ni tampoco por medio de los juicios sintéticos. En esta forma, Kant se vio precisado a buscar otro camino para fundamentar la moral, elaborando una ética sustentada en la razón práctica puesto que Kant rechaza radicalmente el fundamentar la obligación moral en la naturaleza del hombre, o en las circunstancias del universo en el que éste se encuentra, o bien, subordinándola a fines exteriores (la búsqueda de la felicidad, por ejemplo).

La razón práctica, no puede expresarse ni por medio de los juicios analíticos o explicativos ni por medio de los juicios sintéticos, puesto que no dice lo que acontece en la experiencia, sino lo que debe ocurrir en ella. Ej. "Los hombres deben ser honestos". Así, la forma de conocimiento práctico, no es un juicio, sino un imperativo.

Ahora bien, los imperativos pueden ser de dos tipos:

a) Hipotéticos; Ej. "Si quieres aprobar el examen debes estudiar." En el ejemplo se ordena una acción para conseguir un fin posible, el cual puede o no ser deseado.

b) Categóricos; Ej. "El hombre debe ser veraz". En este último ejemplo, el imperativo ordena una acción de manera absoluta, es decir que la acción no se considera como medio, sino como un fin en sí mismo, último e incondicionado.

De acuerdo con Kant, el ideal moral está formado por imperativos categóricos que se originan en la voluntad moral, una voluntad autónoma que se encuentra libre de los fines u objetos de deseo.

La fórmula del imperativo categórico, base de la moral kantiana, se expresa así: "Obra de manera que la máxima de tu voluntad pueda servir siempre como principio de una legislación universal." Esta fórmula es la ley moral.

Lo que persigue Kant es fundamentar una Ética Racional Universal basada en leyes que determinan la voluntad y que no puede estar sustentada en la pluralidad de fines, puesto que éstos varían y son contingentes. Si puede haber una Ética Racional, ésta descansará sobre principios universales y no sobre relativismos culturales, históricos, etcétera.

El acto moral.

Para determinar la validez de un acto moral, de acuerdo con la Etica Kantiana, debemos prestar atención a la voluntad del sujeto que lo determina y no a la acción misma. Los actos, según Kant, no son ni buenos ni malos; bueno o malo es sólo el sujeto que los realiza.

La disposición del ánimo del agente es la que es moral o inmoral, como nos lo explica Escobar: "Un acto será moralmente bueno si el sujeto que lo realiza lo hace porque lo considera como absolutamente debido, como un fin absoluto, como imperativo categórico; por el contrario un acto es malo si se hace con el propósito de obtener alguna consecuencia favorable, si se realiza como medio o imperativo hipotético." Lo bueno, según Kant, está en la buena voluntad que se rige por la ley moral.

Si un individuo actúa por temor y no por respeto al deber implícito en la ley moral, sus acciones no serán morales. Tampoco lo serán aquellas que se realizan por accidente o como medio para obtener beneficios posteriores.

Por ejemplo, la acción de pagar una deuda puede no tener ninguna significación moral (amoral) si se realiza por temor a la consecuencias.

Una promesa que se cumple por accidente, o porque se desea obtener algo como resultado de la acción, tampoco tienen significación moral conforme a la ética kantiana.

Las acciones que se realizan de acuerdo a la buena voluntad, es decir las que se realizan por deber y conforme al deber (imperativo categórico) son las acciones valiosas que hacen del individuo una persona genuinamente moral.

La influencia del pensamiento de Kant continuó durante el siglo XIX (neokantismo) y vamos a encontrarla también en el siglo XX, como observaremos en temas posteriores como el que se refiere a las aportaciones de Lawrence Kohlberg en su Teoría sobre Desarrollo Moral.

Referencias bibliográficas:

Bochenski, I.M. La Filosofía Actual. Fondo de Cultura Económica. México. 1983.

Escobar Valenzuela, G. Etica. Introducción a su problemática y su historia. 3a. edición. McGraw-Hill. México. 1992.