En la ciencia y
tecnología:
¿Regreso a la naturaleza?
La naturaleza, como realidad directa y, durante mucho tiempo, preponderante en la existencia humana, siempre ha sido objeto de estudio de la ciencia en su búsqueda de conocer y explicar el mundo y sus fenómenos. Sin embargo, en la era moderna con los avances de la ciencia y la diversificación de ésta en cada vez más campos especializados, parecería que la flora y la fauna, el cielo, el mar y la tierra perdieran su dominio relativo. Aunque es cierto que desde el siglo pasado la biología y la medicina, por ejemplo, han seguido una trayectoria de grandes logros, en el espectro científico han tenido que competir por espacio y preeminencia con una gran cantidad de otros campos de las ciencias exactas y sociales. Además, traducido el conocimiento científico, mediante el desarrollo tecnológico, a productos y procesos, en gran parte el siglo XX se ha distinguido particularmente por los avances de las industrias química y farmacéutica, de armas, de maquinaria y materiales, de transporte y telecomunicaciones y, a partir de los 50 y 60, de informática.
En décadas recientes, no obstante, se detectan ciertos cambios en este panorama que apuntan hacia un renovado interés en la naturaleza. Dos áreas son particularmente representativas de este aparente rumbo: la biotecnología y la ambiental. De manera creciente, mediante la biotecnología, que más que una ciencia nueva consiste en la conjunción de varias disciplinas -química, biología, medicina, agricultura, entre otras- se está enfocando directamente a diversos seres vivos de la naturaleza para crear nuevos productos y procesos. De forma similar, en la investigación ambiental se reúnen distintas disciplinas para estudiar fenómenos y relaciones complejas de la naturaleza y los efectos de la actividad humana en ésta. Lo anterior está ocurriendo porque la misma naturaleza lo está demandando de la ciencia y, a la vez, de la sociedad.
Las dos, ciencia y sociedad andan de la mano y siempre ha sido así. La ciencia no se desarrolla en un vacío social. Aún cuando los científicos suelen constituir un segmento de la sociedad notable por su independencia y curiosidad intelectuales, los objetos de estudio que seleccionan o a los que dedican su labor investigativa emergen en grado significativo de necesidades e inquietudes relevantes para la sociedad en la cual actúan. En particular, influyen en la labor científica los intereses sociales definidos por instituciones y clases dominantes, las cuales por lo general son fuentes de patrocinios así como de instrumentos de control. El proyecto Manhattan establecido por el gobierno de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial para desarrollar la bomba atómica y la carrera hacia el espacio que se desencadenó en las décadas de los 50 y 60 entre Estados Unidos y la Unión Soviética son célebres ejemplos de la ciencia puesta al servicio de intereses sociales (en la vertiente política de lo social) del pasado reciente. Un ejemplo tomado del sector industrial lo constituye la intensa investigación que ha impulsado el desarrollo de toda una gama de productos complejos que dependen de componentes electrónicos, y en importantes avances en productos relacionados con el transporte, tanto terrestre como aéreo y marítimo. Al tiempo, la ciencia informa a la sociedad y a sus gobernantes influyendo, por consiguiente, en la toma de decisiones, formulación de políticas y formación de opinión pública. El caso reciente del descubrimiento del virus del SIDA y de la dimensión de la amenaza que éste constituye para la salud pública, producto de la labor de investigación científica, ilustra la manera en que la ciencia puede informar y, como resultado, provocar conciencia social de nuevos problemas y la creación de programas y políticas de parte de muchos gobiernos alrededor del mundo.
Durante los últimos 25-30 años, lo anterior se ha manifestado en el campo de la naturaleza, ante la acumulación de evidencia científica alarmante que señala un conjunto de fenómenos de impacto negativo sobre la vida humana: la contaminación sobre todo del aire, pero también del agua y del suelo, la reducción en la cantidad disponible de algunos recursos naturales básicos, la desaparición de especies de flora y fauna y la destrucción de bosques y wetlands, entre otros. Como resultado, importantes sectores de la sociedad, los gobiernos, la industria y la misma comunidad científica han puesto la naturaleza de nuevo en la mira. Han proliferado las organizaciones no gubernamentales ambientalistas así como las dependencias gubernamentales y los reglamentos nacionales e internacionales relacionados con el medio ambiente. Además, en la industria las estrategias de ecoeficiencia y el uso de tecnologías limpias van ganando partidarios.
La magnitud, la complejidad y la importancia de los problemas actuales relacionados con nuestro mundo físico así como la necesidad de más conocimiento acerca de los ecosistemas que lo componen y que sustentan los sistemas sociales y económicos de la humanidad, ameritan que la naturaleza ocupe de nuevo una posición predominante en la ciencia y el desarrollo tecnológico.
Transferencia Posgrado, Investigación y Extensión en el Campus Monterrey
es la
publicación del Campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey que divulga las actividades
de investigación, extensión y posgrado.