Daniel Bell
Internet y la nueva tecnología
Letras Libres, Año 2, Núm. 13, enero de 2000
El sociólogo estadounidense Daniel Bell, autor del clásico
Las contradicciones culturales del capitalismo, nos envía
este ensayo en el que analiza el desarrollo tecnológico
desde la Revolución
Industrial y el cambio que producirá en las sociedades
futuras el uso masivo de Internet.
Una nueva infraestructura en las comunicaciones ha surgido a lo largo y ancho del mundo. La infraestructura anterior, animada por la Revolución Industrial, fue el transporte; las de la sociedad posindustrial han sido el cable, la banda de amplia frecuencia, la televisión digital, la fibra óptica, el fax y el correo electrónico, por ejemplo.
Hoy día Internet y la red mundial (World Wide Web) han crecido en menos de cinco años a un ritmo sin precedentes en la historia de las comunicaciones: ningún adelanto previo había invadido tan rápidamente las conciencias y había asegurado tan amplia acogida pública.
Internet se originó hace unos veinte años a partir
de la iniciativa por parte del Ministerio de Defensa de los Estados
Unidos para enlazar la investigación militar por medio
de una red interactiva llamada Arpanet. Las computadoras, no la
red, eran las responsables de garantizar la comunicación:
en suma, toda computadora podía "hablar" con
cualquier otra. Más o menos al mismo tiempo, las redes
de zonas restringidas (LAN) se desarrollaron: en lugar de conectar
sus equipos a enormes computadoras centrales a tiempo parcial,
como había sucedido antes, las empresas y las organizaciones
conectaron toda la red de zona restringida a la Arpanet. Los siguientes
pasos se dieron cuando la Fundación Nacional para la Ciencia
de Estados Unidos (NSF) creó cinco centros con supercomputadoras
en las universidades más importantes y decidió desarrollar
su propia red.
En noviembre de 1991 el Congreso de los Estados Unidos creó
la Red Nacional de Investigación y Educación (NREN),
para llevar el servicio a las instituciones educativas y científicas.
Es importante destacar que la NREN es una red interna de redes
lógicas y autónomas, y no un sistema gestionado
centralmente, por lo cual tenía la flexibilidad y la capacidad
de desarrollarse y ampliarse de acuerdo con la necesidad de los
usuarios. Los siguientes pasos lógicos consistieron en
llevar Internet directamente al hogar gracias a empresas privadas
por una cuota mensual. Internet es entonces, simplemente, una
red de redes a disposición del que cuente con un navegador.
Hoy día están vinculadas treinta millones de computadoras,
y decenas de millones de usuarios en más de cien países.
Al ritmo actual de crecimiento, muy pronto estarán conectados
cien millones de equipos. Todo individuo que "navegue"
en la red, es decir, que busque sitios específicos para
obtener información distinta, puede sentirse abrumado por
semejante avalancha. Sin embargo, dos aspectos cruciales deben
destacarse. El primero es que Internet, si bien abarca al mundo,
está limitado de hecho a aquellos países y regiones
que cuentan con una infraestructura de apoyo, es decir, un sistema
telefónico moderno. Casi en toda África y otras
regiones del llamado tercer mundo, así como en la mayor
parte de Europa Oriental y en Siberia, el sistema telefónico
adecuado es restringido o no existe. El segundo aspecto es que,
por lo pronto, Internet es un medio apartado de los sistemas televisivo
y telefónico, aunque la integración de los diferentes
medios es un proyecto tecnológico y comercial previsto
por muchas compañías.
Internet y la nueva infraestructura de comunicaciones difieren
radicalmente de las de la década anterior. En la actualidad
disemina la circulación de las noticias, del chisme y del
rumor y por ello enfatiza la novedad y el escándalo. Pone
al alcance los recursos culturales de la humanidad con una minuciosidad
nunca antes conocida. Multiplica a los grupos afines a través
de las fronteras nacionales. Transforma la naturaleza de los "guardabarreras":
quienes determinan o modifican los gustos de los individuos pertenecientes
a un círculo de ideas afines, los cuales adoptan o rechazan
nuevos estilos, productos y pasatiempos.
Las "trayectorias" del cambio social
En los últimos doscientos años la tecnología
ha sido el agente de cambio de la vida moderna y sus estructuras
sociales, ha transformado la naturaleza de las ocupaciones, las
relaciones de la gente y se ha constituido en el medio del crecimiento
económico. Sin embargo, se suele emplear el término
tecnología de un modo indiscriminado, a pesar de los profundos
cambios en el carácter de ésta y en sus distinciones.
Para casi todas las personas la tecnología implica máquinas
o modalidades mecánicas -mecanismos que desde luego aún
existen-, pero la nueva tecnología de las comunicaciones
y computadoras -que constituye el fundamento de la sociedad posindustrial-
es una tecnología intelectual, con raíces y modalidades
de aprendizaje muy distintas comparadas con las de la tecnología
anterior.
Es preciso comprender la tecnología de la sociedad posindustrial
a fin de seguir las vías del cambio y vislumbrar sus consecuencias
para la sociedad y sus organizaciones constituyentes. Lo que me
propongo, por tanto, es trazar una suerte de "mapa"
de la tecnología moderna y de sus "trayectorias".
Mi primer "esquema" se refiere a las distinciones históricas:
Estos cambios han producido tres consecuencias "prácticas":
a) Los sistemas antaño mecánicos se vuelven electromecánicos
y luego electrónicos. El teléfono era en un principio
un sistema mecánico (el sistema manual de discado), luego
electromecánico y es por último electrónico
(el sistema de tonos).
b) El cambio de las modalidades análogas a las digitales.
Los sistemas análogos son, digamos, ondulatorios (el sistema
de amplificación de sonido en los teléfonos); los
sistemas digitales son, digamos, "pulsos". Cuando los
sistemas se vuelven digitales (en cuanto pulsos cero/uno), se
puede regular la amplificación y otros sistemas digitales
con mayor precisión.
c) La sociedad industrial está caracterizada por motores
que impulsan grandes herramientas. La tecnología posindustrial
está organizada en torno a microprocesadores, los cuales
se convierten en los mecanismos de "control" de todos
los sistemas que emplean interruptores y computadoras.
La fuente del cambio y la invención tecnológica
moderna es la codificación del conocimiento teórico.
Toda sociedad humana se fundamenta en la transmisión del
conocimiento. Lo que nos vuelve únicos y nos distingue
de todas las otras especies es el desarrollo del lenguaje y de
los códigos que lo organizan en recurrencias comprensibles.
Vamos del lenguaje a los conceptos, los cuales son el agrupamiento
de ideas que nos permiten elegir las experiencias y realizar generalizaciones
con aquéllas. Pero la codificación del conocimiento
teórico es algo nuevo, y un rasgo distintivo del siglo
XX. El carácter del cambio se define como un arco del empirismo
del tanteo a la codificación del conocimiento teórico.
El aspecto crucial es que el conocimiento teórico se genera
en la investigación básica. Sin embargo, a menudo
no puede garantizarse que de ésta se obtendrán "ganancias"
inmediatas. Y tiene que ser desinteresada, es decir, no ha de
desviarse para beneficiar a la investigación aplicada o
a los productos. Su sede se encuentra en los institutos de investigación.
En los Estados Unidos se lleva a cabo sobre todo en las universidades
o, en el caso de determinadas especialidades como la medicina,
en institutos nacionales del Estado. En Alemania, se realiza en
el Max Planck Gesellschaften, con fondos gubernamentales. En el
Reino Unido, en un conjunto de organismos. En Japón, a
menudo en los laboratorios de grandes corporaciones o en lugares
designados para ello como Tsukuba.
La siguiente distinción diferencia el desarrollo de los
productos, el mejoramiento de su calidad y la fabricación
de productos normalizados.
Este esquema propone una "trayectoria" del cambio y
una nueva división internacional del trabajo. Si bien esto
es más o menos cierto a grandes rasgos, semejante división
provoca diversas estrategias en distintas compañías.
Los Estados Unidos, por ejemplo, han desarrollado lo que denomino
"fabricación distribuida". Ello implica que distintas
industrias y compañías se dedican sobre todo a desarrollar
una idea, su diseño y la estrategia de publicidad. De este
modo, estas empresas no "fabrican" productos, sino que
los crean.
La cuarta distinción se refiere a la trayectoria de la
invención, la innovación y la difusión. En
la actualidad, y con demasiada frecuencia, el mero anuncio de
una idea o un producto provoca la emotiva exclamación:
¡caramba!, en la creencia de que cuando algo nuevo aparece
causa una "revolución" (la palabra más
trillada en la tecnología) en una gama de productos o en
una industria. Sin embargo, muchos inventos o productos interesantes,
anunciados con gran pompa, casi siempre fracasan. Por eso es pertinente
hacer ciertas distinciones relevantes:
Casi todos los inventos de la actualidad, entonces, se derivan
de la codificación del conocimiento teórico. Sin
embargo, esto no asegura de manera inmediata que las nuevas creaciones
conducirán a innovaciones: depende de la flexibilidad de
las organizaciones. Sabemos que ibm postergó el desarrollo
de las pc (computadoras personales, por sus siglas en inglés)
debido a que estaba "casada" con sus grandes y lucrativas
computadoras, en las que mantenía el liderazgo, con lo
cual permitió que Microsoft desarrollara lo que ya había
innovado.
La difusión depende de factores muy distintos. El facsímil,
hoy día de uso común, se desarrolló hace
treinta años. Asahi previó alguna vez la producción
de periódicos por medio del facsímil en los mercados
del norte de Japón, ya que el transporte hasta Hokaido
era muy costoso. Pero cuando se redujo el costo del facsímil
y aumentó la velocidad de transmisión, resultó
factible y de hecho fue comercializado como un negocio que luego
se dirigió a los consumidores.
La quinta y más relevante distinción consiste en
las trayectorias subyacentes que dan forma a la "estructura"
y al "alcance" de importantes tecnologías.
Es necesario hacer hincapié en este argumento, ya que resulta
fundamental para comprender la capacidad de las diversas sociedades.
La esfera de los teléfonos, la televisión y las
computadoras se encuentra sobre todo en las fases de extensión
y nicho. No es preciso extenderse demasiado, pero dos estadísticas
pueden destacar el cambio. Hoy día en Japón los
suscriptores de teléfonos móviles sobrepasan los
treinta millones, lo que ya constituye la mitad de los sesenta
millones de suscriptores a las líneas regulares ntt por
cable. Los teléfonos móviles ya no son sólo
una necesidad comercial; se han convertido en un "artefacto"
de la gente joven y de los ciudadanos comunes de todo el mundo.
Pero tales teléfonos, en cuanto instrumento extensivo,
han replanteado los intereses de la industria telefónica
en años recientes. La segunda estadística, relativa
a las computadoras, es que en los Estados Unidos se ofrecen hoy
día quince mil productos distintos para computadoras individuales,
es decir, programas para todos los usos imaginables. Estos son
nichos.
Es preciso deducir algunas implicaciones económicas y sociológicas
de semejantes cambios. Los artefactos extensivos se crean y comercializan
en grandes compañías, como en el caso de la industria
de la telefonía y de las comunicaciones. Pero los nichos
-programas en su mayoría- se desarrollan gracias a ingenieros
y empresarios y son producidos en pequeñas empresas. Tan
sólo en Silicon Valley, California, hay unas seis mil compañías
que emplean entre cincuenta y quinientas personas y fabrican estos
productos para el nicho. Netscape acaso sea el precursor del programa
Java para navegar en Internet y Microsoft acaso impere en los
sistemas operativos de las computadoras de escritorio, pero las
aplicaciones se desarrollan en pequeñas compañías.
En la actualidad Estados Unidos -y este es uno de los "secretos"
de la continua expansión económica y del alto índice
de empleo- se ha convertido en una sociedad de empresas pequeñas
(las compañías de Fortune 500 dan empleo a menos
del 15% de la fuerza laboral). Esto ha sido posible gracias a
la unión de la cultura empresarial (que ha invertido el
capital para financiarla) con la enorme capacidad de un conjunto
de personas educadas. (Es irónico que en alguna medida
esto sea residuo de la cultura hippie de finales de los sesenta
y setenta. Quienes se rebelaron contra la represión de
la vida organizada, encontraron una salida económica e
independencia al escribir programas y códigos para computadora.)
Respecto de la globalización y de la nueva división
internacional del trabajo, el dilema para muchas economías
(y sociedades) es si desarrollan productos, si mejoran la calidad
de los mismos o si los fabrican normalizados. Esto no implica
que la tecnología por sí misma determine su destino
económico, pues hay otros muchos sectores y dimensiones
que pueden constituir la base de las sociedades: los recursos
naturales como el petróleo y el gas natural, los productos
agrícolas y forestales, la pesca, el turismo, el entretenimiento,
los servicios, entre otros. Pero en más de un sentido,
desde luego, todos los sectores mencionados dependen de artefactos
tecnológicos, aunque si una economía ha de entrar
en las fases posindustriales, la trayectoria de las tecnologías
de la información se vuelve imperativa para su existencia.
La escala del consumidor
La transformación sociológica de la sociedad moderna
se debe al ascenso de la clase media. De 1950 a 1970 la clase
media en los Estados Unidos y Europa Occidental aumentó
de doscientos a quinientos millones de personas. (En Japón
ocurrió a partir de 1965.) Por clase media me refiero,
en general, a las personas con medios de vida que reducen, si
no eliminan, las labores fatigosas y hacen hincapié en
las comodidades domésticas: lavadoras, refrigeradores,
teléfono, radio y televisión e incluso un automóvil.
Estos son los bienes de una sociedad de producción masiva
y los fundamentos de una economía consumidora, lo cual
transformó a las sociedades de esos países en la
posguerra.
En el periodo que arrancó en 1990 comenzamos a observar
la transformación de las sociedades asiáticas en
sociedades de clase media. Incluso cuando se constituye en una
pequeña minoría en un país como la India,
el 15% de la población implica a 150 millones de personas,
o una y media veces la población de Japón. El problema
más importante de la próxima década, evidentemente,
consiste en saber si la debacle financiera en muchos de estos
países -Indonesia, Corea del Sur, Tailandia- causará
una crisis social y política o si se reanudará el
crecimiento aunque a un ritmo menos rápido que antes.
En el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial el desarrollo
económico ha implicado, en las sociedades, el paso de la
fase agraria a la industrial y a la posindustrial. Si la definición
de esta última precisa el viraje de la manufactura a los
servicios, entonces Gran Bretaña, casi toda Europa Occidental,
los Estados Unidos y Japón han pasado a una época
posindustrial. Pero si la definición de sociedad de la
información incluye la capacidad científica y los
medios para transformar el conocimiento en productos a partir
de aquélla -lo que comúnmente se conoce como "tecnología
de punta"-, entonces puede afirmarse que sólo los
Estados Unidos y Japón han entrado en la era de la información.
¿Cuántos otros países se transformarán
de igual modo? Hay una suerte de "escala tecnológica"
mediante la cual pueden seguirse los desplazamientos o cambios
en las concentraciones económicas de toda sociedad. La
"escala tecnológica" puede describirse como sigue:
a) Recursos fundamentales: industrias agrarias y mineras.
b) Manufactura ligera: por ejemplo, textiles, zapatos, etcétera.
c) Industria pesada: por ejemplo, el acero, la construcción
naval y automotriz y la ingeniería.
d) Alta tecnología: por ejemplo, instrumentos, óptica,
microelectrónica, computadoras, telecomunicaciones.
e) Ciencia del futuro: biotecnología, ciencia de los materiales,
el espacio y los satélites.
Japón es un ejemplo pertinente del ascenso en la escala
de la tecnología en los últimos cincuenta años.
Éste comenzó después de la guerra, sobre
todo con la manufactura ligera. Debido a que otros países
lo adoptaron a causa de los menores salarios, Japón comenzó
a dedicarse al acero y a la construcción naval, reemplazando
a Gran Bretaña en ambos casos. Pero estas son industrias
que requieren grandes cantidades de energía y, luego de
la crisis del petróleo, sobre todo después de 1973,
Japón se dedicó a los instrumentos y a la óptica,
a la microelectrónica y, con las nuevas técnicas
de producción (asistidas por computadora), a la industria
automotriz.
En principio, hay tres condiciones que le permiten a las naciones
ascender en la escala tecnológica: un periodo de paz y
estabilidad interna, de manera que los inversionistas prevean
ganancias; una amplia clase empresarial, de ingenieros, técnicos
y obreros calificados que desarrollen y fabriquen los productos;
y un sistema educativo de calidad que enseñe a los individuos
a leer, a escribir y a contar, elementos esenciales para la comprensión
de las nuevas tecnologías.
Así como existe una escala tecnológica, también
se puede identificar una "escala del consumidor" en
el sentido de progresión en las sociedades en desarrollo.
Es posible, de modo esquemático, identificar sus estadios
como sigue:
-Subsistencia.
-Necesidades.
-Deseos.
-Ingresos discrecionales.
-Lujos.
Las sociedades en estadio de subsistencia (Bangladesh, por ejemplo)
son las que en buena medida dedican el ingreso a la alimentación,
a menudo la mitad del ingreso diario. La ley de Engel (debida
a Ernest Engel, un perito alemán en estadística
del siglo XIX que estableció la proporción variable
entre el ingreso doméstico y los gastos requeridos para
cubrir las necesidades) describe el desplazamiento de las compras
a lo largo de la pendiente ascendente del ingreso.
Las necesidades tienen raíces biológicas, comunes
a las personas: comida, vestido, techo, a menudo en el plano más
elemental.
Cuando el ingreso de la sociedad aumenta, las necesidades ceden
el paso a los deseos. Los deseos son psicológicos, y varían
de un individuo a otro a medida que las personas desarrollan gustos
distintos. Éstos están basados en la identificación
con imágenes procedentes de la novela (como en el siglo
xix) o del cine y la televisión; actualmente de la publicidad.
El ingreso discrecional es el estadio en el cual, luego de que
el dinero se aparta para las necesidades fundamentales y los deseos,
los fondos pueden emplearse para diversos propósitos. Los
lujos son sociológicos. Establecen un estilo de vida que
constituye una característica distintiva destinada a los
demás. Determinan las normas de comparación con
los otros e imponen su reconocimiento.
Ninguna de las definiciones que anteceden es fija, pues las sociedades
constantemente replantean los distintos estadios. Lo que antes
fue un simple deseo con frecuencia se considera hoy día
una necesidad en el marco del estilo de vida que se anhela. La
característica de la clase media es, de hecho, la redefinición
de un modelo de vida como un estilo de vida. Y el mercadeo se
desarrolla con la clase media en cuanto consumidora.
Así como hay una "trayectoria" de la tecnología
también hay una trayectoria en la escala del consumidor.
La transformación de la sociedad comienza con la capacidad
de reducir la pobreza y la mera subsistencia y de satisfacer las
necesidades de la mayoría de la población. El estadio
de extensión se desarrolla con los deseos y el ingreso
discrecional. Los nichos se desarrollan con el ingreso discrecional
y el lujo. El consumo amplio y masivo sigue siendo, por supuesto,
el cimiento de la sociedad. Y se ha convertido en la definición
del modelo de vida para la mayor parte de las personas. Pero a
medida que los ingresos aumentan, quienes ocupan los niveles más
altos comienzan a preocuparse por su estilo de vida, y con la
multiplicación de los estilos de vida, surge un mayor interés
en los bienes que proporcionan los nichos. En términos
sociológicos, los estilos de vida son un desplazamiento
de clase a condición. La clase es el fundamento de una
sociedad de producción y consumo masivo en la que el esfuerzo
se concentra en alcanzar un modelo de vida conveniente que satisfaga
las necesidades y los deseos. La condición es el conjunto
de la exhibición individual, a veces vulgar, refinada en
ocasiones, aunque paradójicamente también se basa
en la comparación con otras personas relevantes.
Esto ha sido cierto en buena medida en la historia de las sociedades
humanas. La diferencia actual consiste en la enorme cantidad de
personas que pueden ascender en la escala del consumidor y que
efectivamente lo hacen. La consideración más compleja,
pues estamos al comienzo del proceso, atañe a los efectos
de la era de la información en la ampliación del
ámbito de intercambio entre los individuos de las distintas
sociedades y culturas, y los cambios de los estilos de vida y
los gustos. -