ASIA EN TRANSICIÓN. Auge, crisis y desafíos.
Víctor López Villafañe.
Siglo Veintiuno Editores, S.A. de C.V.
México, 1999.

La crisis de Asia del último tercio de la década de los noventa es sin lugar a dudas el acontecimiento mundial más importante después del fin de la guerra fria , probablemente debe ser analizada como su continuación, que cierra el siglo XX.

Lo que se ha llamado genéricamente como la crisis de Asia debe corresponder, según nuestra óptica, a la crisis sui generis de Japón y su transmisión principalmente al conjunto de las economías del sudeste asiático y en menor grado a Corea del Sur. En todos estos países y subregiones, tanto la crisis como la evolución de la misma, se ha manifestado de diversas maneras, pero responden al reacomodo de fuerzas económicas y políticas mundiales, principalmente entre Japón y los Estados Unidos.

En Japón, la crisis se ha manifestado principalmente como una gran explosión financiera y exceso de capacidad instalada después de un muy largo periodo de crecimiento industrial y transformación tecnológica. Por eso en Japón la crisis se presenta como una gigantesca desvalorización financiera y deflación. De esta manera culpar al modelo japonés de desarrollo de la crisis actual es cierto, pero no por sus fallas sino quizá por su extraordinario éxito en fabricar riqueza industrial y financiera, prácticamente incesantes desde la posguerra. Así, riqueza financiera y sobrecapacidad industrial expresan la crisis de Japón. Convertido en el principal acreedor del mundo, no ha podido convertir al yen en una moneda clave y ha tenido que consumir principalmente en el interior de su economía los excedentes financieros.

En el caso de China, si bien esta crisis financiera se ha dejado sentir, especialmente por conducto de la bolsa de valores de Hong Kong y por las presiones para devaluar el yuan frente a la nueva competitividad de los países exportadores del sudeste asiático, ha podido mantener su ciclo de crecimiento y probablemente seguirá siendo un nuevo motor del despliegue de Asia. Sin embargo, al analizar el desarrollo de China hemos encontrado la gestación de una crisis que responde a las características muy particulares de ese país y que se expresa a varios niveles: el regional, el financiero, el político-ideológico y el social, todos ellos provocados por la modernización de su economía.

Hemos intentado pues, reunir en este trabajo una visión completa del Este y Sudeste de Asia, diferenciando y separando cada una de sus partes para analizar sus problemáticas peculiares, pero también uniendo los lazos que los nuevos cambios significan para toda la región en su conjunto. En suma, hemos querido destacar las debilidades y potencialidades de toda esta zona en su conjunto y sus desafíos en el sigloXXI.


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