Jugar a los encantados era una costumbre de los recreos en la escuela: Se escoge o se sortea quién va a corretear a los demás.
Se designa una base que es el lugar donde se refugian todos. Si el que corretea quiere que los demás salgan de la base tiene que decir: "a las tres se quema la base, uno, dos, tres", y todos tienen que salir de ahí. Cuando el que persigue atrapa a alguien dice: "encantado" y éste se tiene que quedar inmóvil en ese lugar hasta que algún otro llegue corriendo, lo toque y le diga: "desencantado". El juego termina cuando el que persigue logra encantar a todos. A veces, cuando alguien era encantado x número de veces según las reglas que cada quién usaba, entonces este se convertía en el encantador. Este juego era muy bueno sobre todo porque los mejores eran los que corrían más rápido, y las víctimas eran los que no corrían tan rápido porque era fácilmente encantado pero a la hora de encantar, le costaba mucho trabajo.

Este juego puede derivarse o derivó en lo que son las traes, que es básicamente lo mismo pero en cuanto el que las trae toca a otro, esa persona tiene que perseguir a los demás, es más dinámico.
También derivó o evolucionó en lo que es un juego más complejo como policías y ladrones.